Zoraya

Detrás de un café colao'

Durante unas semanas he estado demasiado atenta a lo qué pasa a mi alrededor. Han sido días difíciles para todos, en algunos casos angustiantes, pero aún en lo peor he podido mirar a la cara a mucha gente, mirar la transparencia en la mirada de otros más. ¡Qué cosas maravillosas he visto!

El café ya no es el mismo, ese colao' ( porque es lo que podemos hacer en estufa de gas) de mañana me prepara para la misión de ver en los ojos de otros la verdadera compasión. Ese colaito mañanero siempre acompañado de unos ojos cafés, que llevo observado desde hace 28 años, (en medio del caos de mi isla, yo sin trabajo y sin comunicación), mi esposo me deja todas las mañanas con esta señora en lo qué pasa el día para estar más tranquilo. Pero que bendición quedarme en esta casa donde por 27 años viví, esos ojos cafés que me acompañan me miran cansados, claro, el tiempo no pasa en vano, pero hay algo distintivo que siempre vi, ojos de amor.

Con esa señora comparto mi mañana, a veces acompañadas de ese caballero, pequeño en tamaño, inmenso en corazón, que comparte sus historias de alguna fila en algún puesto de gasolina. Ambos ojos cansados, pero llenos de vida para otros.

Vi como ellos a través de los años sembraron en otros, y en este tiempo de dificultad han cosechado. Vi como gente llegó a buscarlos para asegurarse que estuvieran bien, vi como con ojos llorosos contaban que alguien había perdido todo, y como buscaban en sus mentes la manera de ayudarlos. Vi como ese matrimonio ha sobrevivido tanto, son tan diferentes, pero tan iguales en regalar amor y compasión, cada cual a su manera pero juntos sembrando en alguien sin esperar nada a cambio.

Sabía que dentro de esos dos seres especiales, mis papás, habitaba ese pedazo de alma noble para ayudar, pero nunca imaginé la magnitud de donde había llegado ese hermoso legado por los demás. Sí, en muchas ocasiones se me aguaban mis ojos mirándolos recibir a la gente en casa con brazos abiertos, vi que en esos momentos estaban más que dispuestos a abrazar. Esa señora siempre en mi vida, 28 años la miré, siempre supe su capacidad para los demás, pero es que con este revulú en mi isla he visto con otros ojos a mi mamá. Ese caballero que está con ella, ese pequeño hombre, que sin armadura, ni capa, ni mucho ruido ha sacao' más amor al prójimo que antes, también he visto con otros ojos a mi papá, antes lo veía como un héroe, pero ahora pienso ¿habrá un rango más alto que ese?

Así como he visto a mis viejitos, he visto en la calle la capacidad de ayudar, ese distintivo en el puertorriqueño que además de parrandear sabe consolar. He mirado ojos cafés, verdes, azules, todos, llenos de amor, no por ellos, por su patria, por su gente. ¡Que lindo ver cómo la tempestad no pudo tirarnos! En mi trayecto diario en alguna aventura de papi, vi más de mi Puerto Rico y su gente que lo que he visto en mucho tiempo. Aún hay trabajo por hacer, pero aún queda fe, queda esperanza, y aunque el tiempo que sigue sea difícil, se que con dolor, pero con fortaleza, al pasar del tiempo, esta isla Reverdece.

  • Black Facebook Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black Pinterest Icon
FOLLOW ME
Más Publicaciones

#UnCaféConZoraya

  • White Facebook Icon
  • White Instagram Icon
  • White Pinterest Icon

© 2020 Todos los Derechos Reservados by Un Café con Zoraya

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now